Preocuparse no quita los problemas de mañana, solo quita la paz de hoy

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Te pasas la vida pensando en lo que puede salir mal mañana, en escenarios que todavía no existen, en cargas que aún no te corresponden. Y mientras tu mente corre hacia el futuro, tu corazón se queda sin paz hoy.  Jesús nunca te pidió que vivieras adelantado al dolor, te invitó a confiar, a descansar, a vivir un día a la vez, cuando dijo no se afanen por el mañana porque el día de mañana traerá su propio afán, basta a cada día su propio mal Mateo 6:34. La preocupación no te protege, solo te roba la calma, la fe y la fuerza para enfrentar lo que sí está pasando ahora.  Hoy puedes elegir soltar, respirar y creer que Dios ya está en ese mañana que tanto temes. Cuando confías, no es que los problemas desaparecen, es que ya no caminas solo cargándolos.

REFLEXIONA!!

 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

Romanos 8:31-32

Solo nos queda decir que, si Dios está de nuestra parte, nadie podrá estar en contra de nosotros. Dios no nos negó ni siquiera a su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros, así que también nos dará junto con El todas las cosas.

Hagámonos conscientes de esta verdad y estemos atentos a no dejar que las angustias, preocupaciones y el miedo nos alejen de la obra que El Señor cada día talla en cada uno de nosotros. Al contrario, cambia esos pensamientos negativos por la posibilidad de preguntarte sobre los talentos que Dios te ha regalado y como puedes usarlos en beneficio de su obra, tu capacidad para comunicar, la facilidad que encuentras en servir a otros, el talento de tu voz para adorar y exaltar Su nombre, el don para alegrar un corazón entre muchos más.

Recuerda si cuentas con Dios de tu lado, es imposible perder. Sólo confía y camina de su mano, Él conoce los lugares correctos que deberás recorrer y los destinos a los que llegarás para alcanzar tu propósito.

Habla con El y dile: 

Señor, que mi corazón se encuentre siempre presto a recibir la siembra que colocas en mi corazón conforme al proposito que me guardas. Se que si camino de tu mano, será imposible perder y mi victoria está garantizada. 

En el nombre de Jesús. Amén.


PCG

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