Preocuparse no quita los problemas de mañana, solo quita la paz de hoy

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Te pasas la vida pensando en lo que puede salir mal mañana, en escenarios que todavía no existen, en cargas que aún no te corresponden. Y mientras tu mente corre hacia el futuro, tu corazón se queda sin paz hoy.  Jesús nunca te pidió que vivieras adelantado al dolor, te invitó a confiar, a descansar, a vivir un día a la vez, cuando dijo no se afanen por el mañana porque el día de mañana traerá su propio afán, basta a cada día su propio mal Mateo 6:34. La preocupación no te protege, solo te roba la calma, la fe y la fuerza para enfrentar lo que sí está pasando ahora.  Hoy puedes elegir soltar, respirar y creer que Dios ya está en ese mañana que tanto temes. Cuando confías, no es que los problemas desaparecen, es que ya no caminas solo cargándolos.

“Tus enemigos tratarán de engañarte.” Deuteronomio 33: 29



Ese archienemigo, el diablo, es un mentiroso desde el principio; pero es tan convincente que, al igual que nuestra madre Eva, somos conducidos a creerle.

Sin embargo, en nuestra experiencia comprobaremos que es un mentiroso. Él dice que caeremos de la gracia, que deshonraremos nuestra profesión, y que pereceremos con la condenación de los apóstatas; pero, confiando en el Señor Jesús, nos mantendremos en nuestro camino y comprobaremos que Jesús no pierde ninguno de los que Su Padre le ha dado.

Él nos dice que nuestro pan faltará, y que moriremos de hambre con nuestros hijos; sin embargo, el Alimentador de los cuervos no nos ha olvidado todavía, y nunca lo hará, sino que nos adereza mesa en presencia de nuestros angustiadores. Él nos susurra que el Señor no nos librará de la prueba que se vislumbra a la distancia, y amenaza diciendo que la última onza romperá el lomo del camello.

¡Es un gran mentiroso! Pues el Señor no nos dejará nunca, ni nos abandonará.

“¡Líbrele ahora!”, grita ahora el falso demonio: pero el Señor lo acallará viniendo a nuestro rescate.

Él se deleita grandemente diciéndonos que la muerte demostrará ser demasiado para nosotros.

“¿Cómo harás en la espesura del Jordán?

” Pero allí también comprobará que nos miente, y atravesaremos el río cantando salmos de gloria.

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