Preocuparse no quita los problemas de mañana, solo quita la paz de hoy

Imagen
Te pasas la vida pensando en lo que puede salir mal mañana, en escenarios que todavía no existen, en cargas que aún no te corresponden. Y mientras tu mente corre hacia el futuro, tu corazón se queda sin paz hoy.  Jesús nunca te pidió que vivieras adelantado al dolor, te invitó a confiar, a descansar, a vivir un día a la vez, cuando dijo no se afanen por el mañana porque el día de mañana traerá su propio afán, basta a cada día su propio mal Mateo 6:34. La preocupación no te protege, solo te roba la calma, la fe y la fuerza para enfrentar lo que sí está pasando ahora.  Hoy puedes elegir soltar, respirar y creer que Dios ya está en ese mañana que tanto temes. Cuando confías, no es que los problemas desaparecen, es que ya no caminas solo cargándolos.

Si imito a Jesús, tendré Su compañía: si soy semejante a Él, estaré con Él.


“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.” Juan 12: 26. 

El servicio más elevado es imitación.

Si yo quiero ser el siervo de Cristo, he de ser Su seguidor.

Hacer como hizo Jesús es la forma más segura de honrar Su nombre.

He de tener esto en mente cada día. Si imito a Jesús, tendré Su compañía: si soy semejante a Él, estaré con Él.

A su debido tiempo Él me llevará a lo alto para que more con Él arriba, si, entre tanto, me esfuerzo para seguirle aquí abajo.

Después de Su sufrimiento nuestro Señor llegó a Su trono, y, de la misma manera, después de que hayamos sufrido un poco con Él aquí abajo, nosotros también llegaremos a la gloria.

La condición de la vida de nuestro Señor será la condición de nuestra vida: si estamos con Él en Su humillación, estaremos con Él en Su gloria. Vamos, alma mía, cobra ánimos y coloca tus pies en las huellas marcadas con sangre que tu Señor te ha dejado. No debo dejar de observar que el Padre honrará a quienes siguen a Su Hijo.

Si Él me ve que soy fiel a Jesús, pondrá señales de favor y de honor en mí por causa de Su Hijo.

Ningún honor puede ser semejante a este.

Príncipes y emperadores conceden simples sombras de honor; la sustancia de la gloria proviene del Padre.

Por tanto, alma mía, aférrate al Señor Jesús más firmemente que nunca. 


Charles Spurgeon

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Libro en PDF// El Poder de la Esposa que Ora // Haga CLICK en el libro para descargar Gratis

Libros Joyce Meyer/Controlando Sus Emociones/Haga CLICK en el libro para descargar Gratis