Preocuparse no quita los problemas de mañana, solo quita la paz de hoy

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Te pasas la vida pensando en lo que puede salir mal mañana, en escenarios que todavía no existen, en cargas que aún no te corresponden. Y mientras tu mente corre hacia el futuro, tu corazón se queda sin paz hoy.  Jesús nunca te pidió que vivieras adelantado al dolor, te invitó a confiar, a descansar, a vivir un día a la vez, cuando dijo no se afanen por el mañana porque el día de mañana traerá su propio afán, basta a cada día su propio mal Mateo 6:34. La preocupación no te protege, solo te roba la calma, la fe y la fuerza para enfrentar lo que sí está pasando ahora.  Hoy puedes elegir soltar, respirar y creer que Dios ya está en ese mañana que tanto temes. Cuando confías, no es que los problemas desaparecen, es que ya no caminas solo cargándolos.

Esta es la forma de estar seguro



“A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido.” Salmo 16: 8. 

Esta es la manera de vivir.

Con Dios siempre delante de nosotros, tendremos la más noble compañía, el más santo ejemplo, la más dulce consolación y la más poderosa influencia.

Esto debe ser un decidido acto de la mente, “he puesto”, y debe mantenerse como algo firme y establecido.

Tener siempre un ojo para el ojo del Señor, y un oído para la voz del Señor, es la condición correcta para el hombre piadoso.

Su Dios está cerca de él, llenando el horizonte de su visión, guiando el camino de su vida, y proporcionando el tema de su meditación.

¡Qué vanidades evitaríamos, qué pecados dominaríamos, qué virtudes exhibiríamos, qué gozos experimentaríamos si en verdad pusiéramos siempre al Señor delante de nosotros! ¿Por qué no?

Esta es la forma de estar seguro.

Si el Señor está siempre en nuestras mentes, llegamos a sentir seguridad y certeza por Su presencia tan cercana.

Él está a nuestra diestra para guiarnos y ayudarnos; y por esto no somos conmovidos por el miedo, ni la fuerza, ni el fraude, ni la veleidad.

Cuando Dios está a la diestra de un hombre, ese hombre está seguro de no ser conmovido.

¡Vamos, entonces, ustedes que son enemigos de la cruz! Acometanen mi contra como una furiosa tempestad, si quieren.

Dios me sostiene.

Dios permanece conmigo.

¿A quién temeré?

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