Preocuparse no quita los problemas de mañana, solo quita la paz de hoy

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Te pasas la vida pensando en lo que puede salir mal mañana, en escenarios que todavía no existen, en cargas que aún no te corresponden. Y mientras tu mente corre hacia el futuro, tu corazón se queda sin paz hoy.  Jesús nunca te pidió que vivieras adelantado al dolor, te invitó a confiar, a descansar, a vivir un día a la vez, cuando dijo no se afanen por el mañana porque el día de mañana traerá su propio afán, basta a cada día su propio mal Mateo 6:34. La preocupación no te protege, solo te roba la calma, la fe y la fuerza para enfrentar lo que sí está pasando ahora.  Hoy puedes elegir soltar, respirar y creer que Dios ya está en ese mañana que tanto temes. Cuando confías, no es que los problemas desaparecen, es que ya no caminas solo cargándolos.

El Señor vive y yo también viviré


 “No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de JAH” 
Salmo 118: 17. 

¡Esta es una hermosa certeza! Sin duda estaba basada en una promesa, susurrada interiormente en el corazón del Salmista, a la que se aferró y que disfrutó.

¿Es mi caso semejante al de David?

¿Estoy deprimido porque el enemigo me insulta?

¿Multitudes están en contra mía, y sólo unos cuantos de mi lado?

¿Me pide la incredulidad que me acueste y muera en la desesperación, como un hombre derrotado y deshonrado?

¿Mis enemigos comienzan a cavar mi tumba?

¿Qué pasará entonces?

¿Cederé al susurro del miedo, y renunciaré a la batalla, y con ello renunciaré a toda esperanza?

Lejos esté de eso.

Hay vida en mí todavía: “No moriré.” El vigor retornará y quitará mi debilidad: “viviré”.

El Señor vive y yo también viviré.

Mi boca será abierta otra vez: “Contaré las obras de JAH.” Sí, y hablaré de la tribulación presente como de otro caso de la fidelidad que obra maravillas y del amor del Señor mi Dios. Aquellos que quieren tomar mis medidas para hacer mi féretro harían mejor en esperar un poco; pues “Me castigó gravemente JAH, mas no me entregó a la muerte.” ¡Gloria sea dada a Su nombre por siempre! Yo soy inmortal hasta que mi obra sea completada.

Mientras el Señor no lo quiera ninguna bóveda podrá encerrarme.


Charles Spurgeon

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