Preocuparse no quita los problemas de mañana, solo quita la paz de hoy

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Te pasas la vida pensando en lo que puede salir mal mañana, en escenarios que todavía no existen, en cargas que aún no te corresponden. Y mientras tu mente corre hacia el futuro, tu corazón se queda sin paz hoy.  Jesús nunca te pidió que vivieras adelantado al dolor, te invitó a confiar, a descansar, a vivir un día a la vez, cuando dijo no se afanen por el mañana porque el día de mañana traerá su propio afán, basta a cada día su propio mal Mateo 6:34. La preocupación no te protege, solo te roba la calma, la fe y la fuerza para enfrentar lo que sí está pasando ahora.  Hoy puedes elegir soltar, respirar y creer que Dios ya está en ese mañana que tanto temes. Cuando confías, no es que los problemas desaparecen, es que ya no caminas solo cargándolos.

Aunque las circunstancias a su alrededor parezcan...


Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará. No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Salmos 91:7-10

En medio de todo lo que esta ocurriendo en el mundo, el Padre Eterno promete ser refugio y fortaleza para los que confían y permanecen en Él.

Quizá diga usted. Él hizo esa promesa hace miles de años, cuando las cosas no estaban tan mal como lo están hoy día.

Quizá sea así, pero quiero decirle algo. Esa promesa está al día; fue hecha también para nuestra generación. Véalo de la manera siguiente. Cuando el Salmo 91 fue escrito, el hombre no había inventado aún armas que pudieran destruir a diez mil personas a la vez. Nosotros somos la generación que hizo eso posible. Por tanto, cuando Dios dijo en el Salmo 91, no te sobrevendrá mal; nos estaba incluyendo también a nosotros.

No te sobrevendrá mal ¡Vaya! ¡Qué gran promesa! Usted necesita tomarla y confiar en ella. Crea que Dios quiere ser el Dios de su vida, su protector y su defensor.

Por eso, aunque las circunstancias a su alrededor parezcan ser muy feas, confíe en Dios. Él siempre es fiel. Nunca está ocupado en otras cosas cuando usted necesita su ayuda. Estará presto para librarle de cualquier adversidad, catástrofe o desastre.

Dígale al Señor:
Señor, entrego en Tus manos todas las cargas que hoy mi afligen, confiando en Tu promesa de protección y cuidado ante cualquier prueba. Sé que saldré en victoria de todas estas situaciones porque Tus manos me sostienen y Tu presencia guía cada uno de mis pasos, en el nombre de Jesus.

Que tengas un Bendecido Dia!!

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