Preocuparse no quita los problemas de mañana, solo quita la paz de hoy

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Te pasas la vida pensando en lo que puede salir mal mañana, en escenarios que todavía no existen, en cargas que aún no te corresponden. Y mientras tu mente corre hacia el futuro, tu corazón se queda sin paz hoy.  Jesús nunca te pidió que vivieras adelantado al dolor, te invitó a confiar, a descansar, a vivir un día a la vez, cuando dijo no se afanen por el mañana porque el día de mañana traerá su propio afán, basta a cada día su propio mal Mateo 6:34. La preocupación no te protege, solo te roba la calma, la fe y la fuerza para enfrentar lo que sí está pasando ahora.  Hoy puedes elegir soltar, respirar y creer que Dios ya está en ese mañana que tanto temes. Cuando confías, no es que los problemas desaparecen, es que ya no caminas solo cargándolos.

Echa sobre el Señor tu carga, y Él te sustentará; El nunca permitirá que el justo sea sacudido. (Salmos 55:22)

Nuestra seguridad no está en lo sabio, valiente, rico o fuerte que seamos, sino en entender y conocer al Dios en quien hemos confiado. Está bien conocernos a nosotros mismos y saber cuáles son nuestras fortalezas y debilidades; pero aún el mejor boxeador del mundo puede ser derribado por un golpe de suerte de un peleador más débil, el hombre más inteligente pudiera errar en sus cálculos y las riquezas pueden evaporarse de la noche a la mañana.


Por ello es importante entender el significado del versículo de hoy, el nos  menciona: Dios quiere hacer un intercambio contigo Él quiere que eches sobre Él tu carga, problemas y fracasos y en retorno, Él te dará Su paz y alegría.

Dios realmente quiere cuidarnos, pero para dejarlo a Él que lo haga, tenemos que parar de intentar de cuidarnos a nosotros mismos y preocuparnos sobre cada pequeña cosa que no podemos controlar. Mucha gente quisiera que Dios cuide de ellos, pero insisten en preocuparse o intentan descifrar una respuesta por sí mismos, en lugar de esperar la dirección de Dios.

Dios nos dará paz, pero primero debemos darle a Él nuestras preocupaciones. ¡Qué gran intercambio! Le damos a Dios nuestra preocupación, y Él nos da Su paz. 

Le damos todas nuestras cargas y preocupaciones, y Él nos da Su protección, estabilidad y alegría. Esa es la increíble bendición y privilegio de ser cuidado por Él.

El te bendice más hoy.
Feliz día!!

Fuente: P.C.G.

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