Manantial de Vida/ "El grandioso papel de la Madre"


EL GRANDIOSO PAPEL DE LA MADRE
Las madres necesitan estímulo. Una madre es directora, cocinera y todo lo demás. Si se queda en casa con sus hijos, atiende todo el día sus necesidades. Si trabaja, hace un trabajo doble. Muchas madres trabajan fuera del hogar para ayudar a sus esposos con los gastos, lo cual es una responsabilidad agotadora, especialmente para una mujer que tenga varios hijos. Estas mujeres llevan a sus hijos al colegio, trabajan todo el día; luego regresan a casa en la noche y con gran esfuerzo dan a sus hijos la influencia cristiana que necesitan, en muchos casos con la oposición de maestros ateos.

Las madres necesitan estímulo.

¿Y qué decir de la madre que tiene que criar a sus hijos sin la ayuda de un esposo? Quizás ha enviudado o está divorciada. O tal vez, su esposo no colabora con ella. Tiene que ocuparse de las necesidades de toda su familia, limpiar la casa y hacer el papel del papá en la familia. Si sus hijos están pequeños, la madre que trabaja probablemente se los confiará a una guardería. Pero el trauma emocional y el deseo de querer cuidarlos y no poder hacerlo, le produce sufrimiento, frustración y ansiedad, al mismo tiempo que trata de cumplir con las exigencias de su trabajo. Usted, como madre, puede sentirse a veces desanimada y con deseos de salir huyendo, pero la Biblia le ofrece esperanza. Aquí tiene diez verdades que nunca debe olvidar:
1. Usted tendrá siempre un compañero. Su esposo podrá morir o abandonarla por una u otra razón, pero usted nunca estará sola. El Señor Jesús nos dice en Juan 14.16: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre”. La soledad es un problema que las madres enfrentan. Pero, Dios le ha dado el Espíritu Santo, que permanecerá en usted siempre.
2. El Espíritu de Dios que mora en usted será su consolador. Es posible que usted esté pensando: Señor, ya no puedo más. He hecho todo lo que he podido, pero mis hijos no me respetan, ni me aprecian. Pero Dios ha enviado a alguien para que la anime en esos momentos. En Juan 14.26, Cristo dijo: “El Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”. El Espíritu Santo le recordará el constante amor del Padre celestial.
3. Dios suplirá todas sus necesidades.Cuando usted haya agotado todos sus recursos, Dios la guiará. “Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1 Corintios 2.12). ¿Y qué es lo que Él le ha concedido? La Biblia nos dice: “Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4.19). Si usted es cristiana, el Espíritu Santo vive en usted. Cuando se sienta desanimada, recuerde que Dios ha prometido darle todo lo que necesite.
4. El Espíritu Santo la guiará a toda verdad. Las madres a veces no están seguras de sus decisiones, y no saben dónde buscar dirección. Sin embargo, usted no debe sentirse obligada a tomar ninguna decisión sola. Pues tiene el derecho de invocar al Espíritu Santo, quien vino a morar en su ser desde el mismo día que le entregó su corazón a Cristo. Juan 16.13 nos dice que “el Espíritu de verdad os guiará a toda la verdad”. Él la ayudará a tomar decisiones en cuanto a sus hijos. Y si tiene que trabajar, le mostrará dónde conseguir el mejor empleo.
5. El Señor la ha equipado con los dones espirituales perfectos (1 Corintios 12). Puede que una madre desee gozar de los dones espirituales que tienen los demás. “Necesito el don de organización”, dice la mujer que tiene una casa desarreglada. La madre que tiene hijos exigentes anhela tener el don de la misericordia. Pero, el Espíritu Santo, es quien capacita con el don que Él elige a cada creyente. Cuando usted fue salva, Él vino a su vida y la selló como una hija de Dios (Efesios 1.13). En ese momento, le dio el don específico que necesitaba para llegar a ser la madre consagrada que Él quiere que usted sea. El Espíritu de Dios la ayudará a cumplir con todas las responsabilidades que Él le dé.
6. La oración funciona. Lo más importante que una madre puede hacer por sus hijos es orar por ellos para:
  • que Dios los guíe a crecer en Él
  • que busquen la dirección del Señor en la elección de su carrera profesional
  • que sirvan a Dios toda su vida
  • que Dios les dirija en la elección de su cónyuge, y
  • que críen a sus hijos en un hogar piadoso.
Todas las madres enfrentarán momentos en los que no sabrán cómo orar. Cuando eso le suceda a usted, deje que el Espíritu Santo la dirija. Romanos 8.26 nos dice que “el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.
7. “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”(Romanos 8.1). Pareciera ser que el sentimiento de culpa y el papel de madre van de la mano. A veces, podrá sentirse incapaz, como si no estuviera criando bien a sus hijos. Desearía hacerlo mejor, pero no sabe cómo. Dios envió al Espíritu a su vida para convencerla de pecado. Él la corregirá cuando haga algo incorrecto. Pero Él nunca la condenará, así que jamás lo olvide. Toda madre desea hacer mejor las cosas, pero condenarse a sí misma no le servirá de ayuda. Eso tampoco ayudará a sus hijos. Ellos necesitan que usted les anime, pero para poder ayudarles tiene que recibir el aliento del Espíritu Santo.
8. Usted no tiene que hacerlo todo. Dios sabe que usted nunca tendrá las fuerzas para enfrentar las batallas diarias. Su día comienza temprano y termina tarde. Tiene que ocuparse de los platos, de los pisos y de todo lo demás. ¡Por supuesto que eso la va a agotar! Por eso piensa: ¡Si voy a vivir en esta casa los próximos 40 años, tendré que estar limpiándola durante 40 años! Eso es suficiente para desanimar a cualquiera, a menos que comprenda que no se trata solo de platos y de pañales. Eso no es lo que importa. ¿Sabe que es lo que Dios quiere que usted haga en su hogar? Él desea que le exprese amor a su familia. Él quiere que Cristo viva a través de usted. Si permite que lo haga, verá fluir de su vida el fruto del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza (Gálatas 5.22, 23).
9. Su cuerpo es templo de Dios. Dios quiere que usted se convierta en la mujer que Él quiere que sea. Usted debe mantenerse saludable y cuidar de su cuerpo. “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Corintios 6.19, 20). Su belleza está en su espíritu gentil. Si se concentra en su interior, y se ocupa de lo exterior, el Todopoderoso le dará un aspecto bello.
10. El Señor le dará poder para hacer su trabajo. Hechos 1.8 dice: “Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. De acuerdo con este versículo, Jerusalén es donde usted vive. El primer testimonio de una madre debe ser para su hogar. Si a Dios le parece bien ponerla de maestra en la iglesia, esto está bien. Pero su primer Jerusalén está en su casa con su familia.
Fuente: POR CHARLES F STANLEY

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