Preocuparse no quita los problemas de mañana, solo quita la paz de hoy

Imagen
Te pasas la vida pensando en lo que puede salir mal mañana, en escenarios que todavía no existen, en cargas que aún no te corresponden. Y mientras tu mente corre hacia el futuro, tu corazón se queda sin paz hoy.  Jesús nunca te pidió que vivieras adelantado al dolor, te invitó a confiar, a descansar, a vivir un día a la vez, cuando dijo no se afanen por el mañana porque el día de mañana traerá su propio afán, basta a cada día su propio mal Mateo 6:34. La preocupación no te protege, solo te roba la calma, la fe y la fuerza para enfrentar lo que sí está pasando ahora.  Hoy puedes elegir soltar, respirar y creer que Dios ya está en ese mañana que tanto temes. Cuando confías, no es que los problemas desaparecen, es que ya no caminas solo cargándolos.

Los Reyes de Israel-Isboset

Isboset

Después de la muerte de Saúl, Isboset creía que tenía derecho de la sucesión al trono. Abner le apoyó y le hizo rey sobre todo Israel (2Sa_2:8-9. Es verdad que había sucesión en el linaje de David después pero fue por promesa de Dios (“No será quitado el cetro de Judá” Gén_49:10, 2Sa_7:16). Isboset no tenía tal promesa; no tenía derecho de asumir tal responsabilidad.

Isboset empezó con el apoyo de le minoría (Galaad), pero luego ganó el apoyo de la mayoría. Sólo Judá siguió a David. 


Bajo Isboset, se desarrolló la carnalidad en la nación. Abner, general de Isboset, fue a Gabaón donde propuso a Joab, general de David, que los jóvenes se levantaran a maniobrar. Era una partida entre los dos grupos para vanagloriarse en la fuerza de la juventud. Pero tal cosa conduce a la envidia y a la contienda. Donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa (Stg_3:16). 

Resultó que los veinticuatro jóvenes pelearon hasta la muerte y la ira de todos se encendieron hasta desenfrenarse en una batalla. Asael, hermano menor del general, se levantó soberbiamente, deseando el honor de tumbar al jefe, Abner. Pero su entusiasmo solamente le condujo al fracaso. Isboset era divisionista y déspota no escogido por Dios. Abner era culpable de apoyarle. Pero tal error carnal no se corregía por la contienda. ¿Consumirá la espada perpetuamente? ¿No sabes tú que el final será amargura? ¿Hasta cuándo no dirás al pueblo que se vuelva de perseguir a sus hermanos? (2Sa_2:26). David reconoció que Abner había sido príncipe y grande en Israel y que Asael y sus hermanos eran demasiado duros. “Las armas de nuestra milicia no son carnales” (2Co_10:4).

David no apoyó la matanza de Isboset como la forma divina de quitar el usurpador. El tenía paciencia, confiado en el Señor y, “David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl (Isboset) se iba debilitando'' (2Sa_4:10-11, 2Sa_3:1). La juventud necesita aprender esta lección de fe, siempre impetuosa y celosa, y la paciencia espiritual.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Libro en PDF// El Poder de la Esposa que Ora // Haga CLICK en el libro para descargar Gratis

Libros Joyce Meyer/Controlando Sus Emociones/Haga CLICK en el libro para descargar Gratis