Preocuparse no quita los problemas de mañana, solo quita la paz de hoy

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Te pasas la vida pensando en lo que puede salir mal mañana, en escenarios que todavía no existen, en cargas que aún no te corresponden. Y mientras tu mente corre hacia el futuro, tu corazón se queda sin paz hoy.  Jesús nunca te pidió que vivieras adelantado al dolor, te invitó a confiar, a descansar, a vivir un día a la vez, cuando dijo no se afanen por el mañana porque el día de mañana traerá su propio afán, basta a cada día su propio mal Mateo 6:34. La preocupación no te protege, solo te roba la calma, la fe y la fuerza para enfrentar lo que sí está pasando ahora.  Hoy puedes elegir soltar, respirar y creer que Dios ya está en ese mañana que tanto temes. Cuando confías, no es que los problemas desaparecen, es que ya no caminas solo cargándolos.

Devocional Diario// Uno de los grandes "no" de Dios

Julio 4 

Uno de los grandes "no" de Dios 

"Deja la ira y abandona el furor; no te irrites, sólo harías lo malo ", Salmo 37:8, LBLA


Irritarse implica desgastarse mental y espiritualmente. Una cosa es decir: "No te irrites", pero otra muy diferente es tener una naturaleza tal que seas capaz de evitarlo. Suena tan fácil declarar: "Confía callado en el Señor y espérale con paciencia", Salmo 37:7, LBLA, hasta que se alborota el avispero... Hasta que nos vemos obligados, como tantos, a vivir en confusión y agonía. 


Entonces, ¿será posible esperar en el Señor? Si este "no" es ineficaz en este caso, no funcionará en ningún otro. Este "no" debe ser eficaz tanto en nuestros días de dificultad e inseguridad, como en los de paz, o nunca dará resultados. Y si no funciona en tu situación particular, tampoco funcionará en la de nadie más. Esperar en el Señor no depende en manera alguna de tus circunstancias externas, sino de tu relación con Él. 

Preocuparse siempre termina en pecado. Nosotros nos imaginamos que un poco de ansiedad y preocupación son un indicativo de nuestra gran prudencia; pero más bien señalan cuan malos somos en realidad. Irritarnos nace de la determinación de salimos con la nuestra. El Señor nunca se enojó ni tuvo ansiedad, porque su propósito no era lograr la realización de sus propios planes, sino cumplir los del Padre. Irritarse es malo para un hijo de Dios. 

¿Has estado engañando tu insensata alma con la idea de que las circunstancias que vives son demasiado difíciles como para que Dios las gobierne? Pon todas tus opiniones y especulaciones a un lado y vive bajo la sombra del Omnipotente. Dile a Dios de manera intencional que no te irritarás en esa situación específica. Hacer planes es la causa de toda nuestra ira y preocupación.

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